Cheryl Haworth: Tamano Sensato Ganadora de los premios Olímpicos en dos ocasiones, ha sido campeona nacional siete veces. (Grado en Preservación Histórica del Savannah Collage de Arte y Diseño)
Yo estoy segura que alrededor del segundo grado había adquirido una imagen de mi cuerpo. El mensaje que yo era diferente lo capte de otras personas. Físicamente y mi ropa era mas grande. Los otros chicos me llamaban con apodos tontos que tenían que ver con mi gordura.
Aunque nunca me molesto, pronto descubrí que nada me impedía hacer lo que quisiera a pesar de mi peso. Yo podía correr rápido, arrojar la bola lejos, jugar y gozarme. En realidad, yo era más fuerte y atlética que muchos de mis compañeros. Yo siempre estaba jugando los deportes.
Mis padres me enseñaron a amar los deportes. Mi papa era un luchador y un gran jugador de fútbol americano en la Universidad y mi madrejuego sóftol y básquetbol. Solíamos ir a sus juegos cuando éramos niños. Era más que natural que yo también jugara deportes. Amo el aire libre, no recuerdo nunca haber llegado de la escuela y sentarme al frente del televisor. Yo montaba bicicleta, jugaba entre los árboles o jugaba sófbol o basketball.
En primaria, pronto aprendí a tener amigos a los cuales el aspecto físico o el tipo de ropa que usaras no importaban. Creía que era muy triste ver otras chichas se concentran mucho en perder peso. Ellas solo se concentraban en una imagen del aspecto físico que no era saludable.
Lo que me salvo la vida fue mi buen sentido del humor. Me encanta reírme. Encontré niños que se convirtieron en mis verdaderos amigos. Nos reíamos juntos y hablábamos acerca de la realidad y ellos saben escuchar. Teníamos cosas en común. Escribíamos historias divertidas y dibujábamos cosas chistosas. Hasta creamos nuestro propio libro de caricaturas. Mis verdaderos amigos me ayudaron a explorar mis talentos de creatividad y me apoyaron como atleta.
Cuando estaba en el séptimo grado ya pesaba ciento noventa libras. Me di cuenta que yo era una atleta talentosa así que continué haciendo ejercicio. Fui al gimnasio y noté que otras mujeres que levantaban pesas y me dije a mi misma “yo puede hacer eso”. Entonces todos los días después de la escuela fui al gimnasio. Mis entrenadores me brindaron su apoyo. Las otras mujeres que levantaban pesas se convirtieron en mis amigas. Ellas me veían de otra manera. En la escuela oía que me decían “tu eres grande!” pero en el gimnasio oía que me decían “Tienes mucha fuerza!”
Yo utilizaba mi fuerza para competir y convertirme en una atleta famosa en la escuela. He viajado alrededor del mundo y he conocido gente maravillosa. Cuando tenia diecisiete años tuve la suerte de cualificar en los Juegos Olímpicos que tenían mujeres levantando pesas.