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Kathy Collins: Ganar El Abuso
Obtuvo la Medalla Olímpica cuatro veces (Grado en enfermería en Suffolk County Community College)
Yo crecí en un vecindario muy difícil en el sur. Cuando era niña, siempre peleaba mucho. Era una manera para que yo sobreviviera. Era muy atlética y jugaba muchos deportes, básquetbol, natación, pista, pero mas que todo causaba problemas en la escuela. A los 13 años de edad, fumaba y no iba a todas mis clases. No pensé que las reglas también me incluían a mí. Creía que era mala y actuaba de esta manera. A medida que empecé a crecer, tomaba mucho y fumaba dos paquetes de cigarrillos al día y termine pesando 240 libras.
Un día decidí que iba a empezar a cuidarme. Entonces empecé a buscar algo que fuera divertido y que cambiara mi vida. Empecé a boxear. Era una manera de sentirme mejor, de sacar mis frustraciones y de adquirir buena forma. Perdí 100 libras, pare de fumar y de tomar y empecé a comer alimentos saludables. ¿Quién se iba a imaginar? Tenía el talento para ser una buena boxeadora.
La película “Rocky” fue una buena razón para que empezara a boxear. El peleaba y sobrevivió, como yo. Pero hubo algo mas que me llamo la atención al boxear. Me pegaron mucho cuando era pequeña. Mis padres me abusaron físicamente, verbalmente y sexualmente. Mis padres me decían que era una buena para nada. La mayoría de mi niñez me sentí débil y tenía mucha rabia. No entendía que este tipo de tratamiento no era normal. No conocía nada mejor. Después de todo, ellos eran mis padres.
Todo cambio un día en la escuela. Me metí en problemas, otra vez. El consejero de la escuela, el señor Wright, me mando a llamar. El me dijo que iba a llamar a mis padres. En la oficina perdí mi calma ya que tenia mucho miedo de lo que mis padres harían conmigo. El señor Wright nunca me había visto de esta manera. El me pregunto que que pasaba y finalmente le dije.
Fue como abrir las puertas de un desagüe. Nunca le había contado a nadie acerca de esto; no pensé que alguien me iba a creer. Una vez empecé a hablar, ya no paraba.Y todo el tiempo estaba llorando, el señor Wright me dijo que me iba a ayudar. Al mismo tiempo me tranquilizaba pero tenía mucho miedo. Así como los odiaba no quería que nada malo les pasara, al fin y al cabo eran mi familia. Pero había tomado el primer paso, al hablar con alguien; y ahora todo iba a cambiar para protegerme y para proteger a mis hermanas.
Mi padrastro termino en la cárcel por abusarme sexualmente. Mis hermanas y yo estuvimos viviendo con otras familias adoptivas por un tiempo. Cuando nos volvimos a encontrar ya teníamos 3 años de consejeros de familia. Aprendí que no tenia la culpa, aprendí a pedir ayuda, lo cual no me hacia débil sino mas fuerte. Aprendí a sobrevivir. Todo lo que hice fue tomar el paso más difícil al hablar con alguien.

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